En aquella comarca habia un valle, en cuyo centro se erguia un árbol esplendoroso, un verdadero rey de bosque. Un árbol en donde la hierba crecía a sus pies, los pájaros cantaban a la sombra de sus hojas, el agua clara sonaba entre sus raíces, y por la noche cuando la vida del valle descanzaba, la luna venia a acariciar sus más altas ramas.
un día paso por allí, un poderoso hechicero que al ver el árbol quedo prendado de él y lo convirtió en un tambor.
El hechicero regaló ese tambor maravilloso al jefe del clan de la comarca cercana pero ninguno de sus músicos fue capaz de tocarlo, por más que se esforzaban ningún sonido se podia escuchar.
El mismo jefe del clan mando a llamar a un joven que vivía retirado en las montañas.
una vez llegado a las comarcas, el joven contemplo largo rato el tambor y comenzó a cantar suavemente. De pronto comenzaron a brotar sonidos que se unian a la voz del joven, creando muchos sonidos dejando a todos los presentes extasiados.
El jefe del clan dijo: ¿ como haz podido lograrlo con tanta sencillez cuando los mejores músicos de la corte han probado durante semanas sin conseguirlo?
El joven le contesto:
Estimado: Lo que pasa es que al tambor le he hablado del valle que le vio nacer, del gran árbol donde se extrajo su materia, de la hierba que crecia a sus pies, y de donde se alimentaban los animales del pastoreo, de sus amigos los pájaros que se posaban en sus ramas, del torrente que corría entre sus raices y de las caricias que de noche la luna le entregaba.... Así del tamborcillo despertó su espíritu largamente dormido...
Con el concepto «Sustratos» comienza el articulo que la autora hace
referencia a los lenguajes del arte y la creatividad.
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SUSTRATOS CREATIVIDAD, EDUCACIÓN ARTISTICA ARTE Y COMUNIDAD. Angela
Arévalo Miranda Nos situamos dentro de una cultura donde pareciera que la
competencia,...